“Un perro abandonado”
Los días pasan, la carretera vieja
se convierte en una salida eterna,
mi cuerpo a gritos me pide la caricia de mi amo
y tan solo consigo el regaño de los carros.
Al recordar el día gris en el cual fui abandonado,
hasta mis pulgas se estremecen al escuchar mi llanto ahogado.
Si tan solo mis huesos se pusieran de mi lado,
correría como el viento para volver a lamer su mano
y decirle que me perdone por haber sido malcriado
que mi intención solo era cuidarlo y amarlo.
Ahora no siento ningún dolor,
tal vez este carro me hizo un gran favor,
pero solo pido que mi cuerpo sea enterrado
en la casita la cual me la construyó mi amo.
para que todos los días me recuerde como su perrito abandonado.
Isaac Rodríguez