EL CABALLO, LA ROSA Y UNA HISTORIA DE REBELIÓN
Por: Edna Iturralde
Se trata de una maravillosa recreación histórica relatada con los hechos sucedidos entre los años 1810 y 1813, durante las luchas libertarias de los criollos ecuatorianos. En esta obra, la magia, el misterio y el suspenso te llevarán a conocer un mundo donde el valor y la audacia de los personajes no tienen límites.
Estos dos personajes, Rosa y de su leal caballo, se encontraron por primera vez en el páramo del Cotopaxi, entre las flores que crecían al borde de la cañada.
Cuando Rosa Zárate vio al potro bajar por la quebrada. No pudo creerlo; para ella era como un sueño ver a aquel potro salvaje, rojizo con patas blancas, espantando los gallinazos que volaban sobre su madre herida, al notar la presencia el pequeño caballo relinchó débilmente, pero cuando Rosa se acercó el potro se escapó, la madre del potro tenía las dos patas delanteras rotas, y apenas podía levantar su cabeza, por lo que Rosa tubo que sacrificarla y llamó a los peones para que enterraran a la yegua, entonces Rosa espero hasta que el potro regresara. Cuando el potro regresó lo llevó a un potrero, en su hacienda.
Esa misma noche Rosa conversaba con su esposo, Nicolás de la Peña e insistía en querer acompañarlo en la revolución, pero este le decía que no es posible porque es demasiado peligroso, ya que su hijo había muerto en la revolución anterior, finalmente el aceptó que Rosa le acompañara porque compartían un mismo ideal. Más tarde, un mensajero, llegó con su perro a esa hacienda con un mensaje para Rosa, le indicó que debía marchar en una misión peligrosa, ella decidió Salir con su potro a cumplirla. La misión consistía en marchar a la Latacunga a encontrarse con Carlos Montufar.
Al llegar busco a Montufar y se presento, él pensó que era una equivocación pero luego de las aclaraciones se decidió que Rosa si podía cumplir con la misión que consistía en ir de espía a Guaranda para saber que es lo que Manuel de Arredondo estaba haciendo, para lo que se cortó el cabello y pidió a Montufar le consiguiera ropa de hombre, por lo que fueron a la casa de Manuela Iturralde quien era una revolucionaria patriota y valiente. Salió en camino a cumplir su misión al llegar fueron recibidos por Arredondo, quien les dejo quedarse en su campamento, en la noche Rosa debía encontrarse con alguien y difundir los planes que habían hecho con Montúfar, pero a la mañana siguiente fue descubierta, por lo que tubo que salir huyendo en su potro al mismo tiempo que el volcán Chimborazo hacía un ruido ensordecedor.
Rosa Zarate y su caballo Ocaso huyeron rápidamente del campamento de Arredondo con toda la información que necesitaba Montúfar, en su camino de regreso a Latacunga, se encontró con una mujer y cuatro hombres que resultaron ser Rosa Montúfar, la hermana de Carlos y sus peones que iban en camino también a visitar a Carlos, con la novedad de que Joaquín Molina de Zuleta había sido designado por el Consejo de la regencia como nuevo presidente de la Audiencia de Quito para remplazara al Conde Ruiz de Castilla y convertir a Cuenca en la nueva capital de la Real Audiencia de Quito. Había por lo tanto que salir rumbo a Cuenca, la guerra había sido declarada, el virrey del Perú se había tomado por asalto Esmeraldas.
A la mañana siguiente salieron Rosa Zarate y Baltazara Terán rumbo a Cuenca, Mientras que Carlos Montúfar y sus hombres iban tras de Arredondo que había salido huyendo por los bramidos del Cotopaxi.
Diez días pasaron y finalmente llegaron a Cuenca, dejaron el mensaje y comentaron sobre la suerte que tuvieron de haber llegado sin ninguna novedad a su destino, pero no era suerte se debía a la ayuda de los perros revolucionarios, y los ratones también.
De regreso a Quito se encontraron en el camino con el obispo José Cuero y Caicedo y su lacayo Juanillo, quienes también venían de Cuenca conversando con el obispo Quintián quien era anti revolucionario, pero indicó que había hablado con él en favor de Carlos Montúfar quien se dirigía a Cuenca. Baltazara se había doblado el tobillo por lo que fueron en la carroza rumbo a Quito. Baltazara se despidió en Latacunga y Rosa al llegar a Quito se dirigió a su casa al encuentro de su esposo Nicolás de la Peña, quién la recibió con mucha emoción, se pusieron al tanto de las novedades ocurridas durante el viaje y Nicolás contó a su esposa Rosa que se planeaba convocar a la Junta para proclamar una Constitución. El 15 de febrero de 1812, comenzaría a regir la nueva Constitución del Libre Estado de Quito, escrita por Antonio Rodríguez.
Pero las envidias habían comenzado a surgir y el ejercito revolucionario se había divido en dos: los que apoyaba a Montúfar y los que apoyaban a Chávez, habían tomado prisionera a Rosa Montúfar y las cosas estaban muy complicadas, Carlos Montúfar decidió unirse al ejercito de Simón Bolívar para continuar con la lucha revolucionaria, pero tiempo después fue acribillado en una calle sin nombre en Buga, Rosa Zarate no volvió a ver a Carlos Montúfar desde aquella tarde en que se despidieron y Rosa prometió quedarse en Quito a Continuar con la lucha.
Acusada de haber entregado las armas que mataron al Conde Ruiz de Castilla, Rosa tuvo que huir hacia la selva, junto con su esposo, pero fueron emboscados y apresados, entonces Rosa le pidió a su caballo Ocaso que huyera a su páramo porque ellos iban a ser juzgados y seguramente asesinados, el caballo entendió y con mucho dolor en su corazón partió dejando atrás a Rosa su madre.
MARÍA PAULA ARELLANO
El caballo, la rosa y una historia de rebelión
Home / El caballo, la rosa y una historia de rebelión - 14 octubre, 2012 , by MariaA7 thoughts on “El caballo, la rosa y una historia de rebelión”
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=) lindo resumen !!!
Chevere Resumen !! 😀
Gracias Kris!!
en verdad este libro es muy interesante!!
q lindo sigue asi 😉
Gracias Luis! el final es triste…
bn maria paula super interesante tu resumen
buen resumen maria paula sigue asi