Alegría y Elisa son hermanas. En sus vacaciones van a la hacienda de sus abuelos, llamada La Escondida. A ellas les gusta mucho la hacienda, porque es muy grande y tiene muchos lugares a donde ir, pero lo que más les gusta, es la biblioteca. Aunque esto parezca raro, desde siempre les ha encantado la biblioteca, sobretodo a Alegría, la más aventurera, quien siente que algún día descubrirá un gran secreto en la biblioteca.
Un día descubren al abuelo saliendo de una puerta que daba al subsuelo, sin embargo, cuando quisieron investigar, el abuelo no se los permitió, y luego, cada vez que preguntaban, él se ponía raro y cambiaba de tema. Ese verano, Alegría se propuso investigar que era lo que había en la biblioteca del subsuelo. Mientras el abuelo no estaba, intentaron abrir la puerta, sin embargo, estaba cerrada, y no encontraron las llaves por ningún lado. Para pensar en lo que podrían hacer, fueron a dar un paseo, y encontraron un cuarto viejo lleno de cosas. Al día siguiente vinieron de visita unos conocidos de los abuelos con sus hijos, a quienes los dejaron jugando con Alegría y Elisa, pero como ellas no se llevaban bien con los niños porque eran presumidos, se fueron solas a la casa de una anciana muy conocida en el pueblo. En medio de la conversación, a Alegría se le ocurre preguntarle acerca del cuarto que habían encontrado, y la anciana le cuenta que por ese cuarto se da al subterráneo.
Las niñas junto a su amiga Julia, quien llega a pasar las vacaciones con ellas, logran entrar al cuarto abandonado y, de este modo, acceden a la biblioteca del subsuelo. Cuando Alegría se acerca e intenta cojer un libro, el libro no sale, pero sí una misteriosa voz que le dice que ese libro no es el adecuado para ellas. Prueban con varios libros hasta que finalmente uno sale. Es un libro muy especial, que les da consejos para cada situación que viven, de hecho, todos los libros eran especiales, pues elegían a quién los leía.
Poco después, hubo problemas con el agua, pues los hacendados querían llevar todo a sus sembríos, dejando a la comunidad sin agua. Se organizaron marchas y asambleas, y debido a las incesantes lluvias, Nicolás, abuelo de las niñas, se enfermó gravemente. La biblioteca les proporcionó un libro en el cuál podían escribir para cambiar el destino. Escribieron acerca de su abuelito y pronto lo tuvieron de regreso y sano, aunque triste. Otra vez, la biblioteca les dió lo que necesitaban y ellas pudieron hacer que Nicolás volviera a estar feliz.
Finalmente, los padres de Alegría y Elisa vuelven de su viaje y ellas tienen que volver a su casa. Los abuelos se quedan conversando acerca de lo cambiadas que estaban sus nietas después de haber logrado entrar en la biblioteca.